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Guillermo-José Chaminade nació en 1761 en Périgueux, localidad próxima a Burdeos. Los padres del fundador, Blas y Catalina, tuvieron quince hijos, Guillermo era el penúltimo. Blas se dedicaba al comercio de telas. Los Chaminade formaban una familia típica de la pequeña burguesía de su época y con un profundo sentido religioso que trataron de inculcar a sus hijos. Al terminar la escuela primaria fue al Colegio San Carlos de Mussidan, de la Compañía de Jesús, del que era director su hermano mayor Juan Bautista. Inició los estudios sacerdotales en el colegio en 1777. Terminados los estudios de humanidades, fue a París para cursar filosofía y teología. En el año 1785 fue ordenado sacerdote. Regresó a Mussidan, como administrador del Colegio donde sus hermanos trabajaban uno como prefecto de estudios y otro como director. |
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Con
los tres Chaminade, el colegio de Mussidan vivió los mejores años de
su historia. En 1789 estallan por toda Francia las primeras manifestaciones violentas de la Revolución. Un año después la ley obliga al clero francés a jurar la Constitución Civil. Esta ley tropezó con una fuerte oposición en la que participó activamente Guillermo-José Chaminade. Las consecuencias no se hicieron esperar, y gran número de sacerdotes emprenden el camino del exilio. Guillermo se instala en Burdeos, ocultando allí su identidad y ejerciendo el ministerio sacerdotal prohibido por la autoridad revolucionaria, exponiéndose a la muerte en la guillotina. |
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En el año 1797 se exilió en Zaragoza, junto con su hermano Luis Javier, y
otros sacerdotes. En la ciudad encontraron protección y se las ingeniaron para
sobrevivir. Zaragoza fue un lugar privilegiado para su experiencia espiritual. Allí fraguó muchos de los proyectos que luego iba a llevar a cabo. Por fin pudo volver a Burdeos. La ciudad había sufrido, la población se había reducido, los sacerdotes eran mirados con recelo. Había que empezar de cero. Guillermo abrió un oratorio donde celebraba la eucaristía y atendía a todos los que solicitaban su ayuda. En 1800 nacerá la Congregación. El grupo no podía ser más heterogéneo: profesores, estudiantes, un clérigo, dependientes de comercios y un zapatero, que sin renunciar a su condición de laicos, asumieron el compromiso de su fe y la confianza en María. Se propusieron buscar nuevos miembros para la Congregación. Al cabo de un año eran cien. La Congregación fue el germen de la futura Compañía de María (los marianistas). Una de las congregantes más activas fue Adela de Batz de Trenquelléon, que luego fundaría el Instituto de Hijas de María Inmaculada (las marianistas). |
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En 1801 la Santa Sede concedió a Guillermo-José el título de Misionero
Apostólico. Este será el único título que aceptó en su vida y que luego
transmitió a los Superiores Generales de la Compañía de María. En 1809 Napoleón decretó la desaparición de todas las asociaciones religiosas; su congregación se vio obligada a vivir en la clandestinidad. La restauración de los Borbones permitió a la Congregación volver a sus actividades. La nueva situación política supuso un fuerte cambio en la Congregación, que pasa al primer plano de la actualidad de Burdeos. Muchas personas de la nobleza y de la nueva clase dominante ingresaron en sus filas. La Congregación estaba de moda. También el proyecto de Adela se fue perfilando, y en junio de 1816 se fundó el Instituto de Hijas de María Inmaculada; fueron las primeras religiosas marianistas. Un año después, en 1817, Guillermo funda la Compañía de María. Empezaron siete miembros que pasaron el primer año de vida en común sin abandonar sus antiguos oficios y trabajos. Más tarde pensaron en la posibilidad de un trabajo común y como tres de ellos eran profesores, surgió la educación como posible campo de acción. Empezaron en un Instituto, donde dos marianistas ya eran profesores. En 1820 le ofrecieron a Guillermo-José la dirección de una escuela primaria en Agen. En Saint-Remy, tras unos duros comienzos, consiguieron una obra educativa muy completa. Todo parecía indicar que la educación era el camino del futuro. Los marianistas no llevaban hábito. Su vestido era como el de los seglares, con levita y sombrero de copa. Su signo distintivo era un anillo que simbolizaba el compromiso adquirido con la Virgen María. A los tres votos de religión añadirían el de estabilidad, para reforzar dicho compromiso. En su composición habría sacerdotes y no sacerdotes, pero todos con idéntico carácter de religiosos. Guillermo-José estaba convencido de la necesidad de una nueva estructura para hacer frente a las realidades del momento. El último período de su vida estuvo lleno de dificultades, Guillermo-José no desfalleció. Redactó las Constituciones de la Compañía inspirándose en el espíritu ignaciano y en la Regla de San Benito. En 1839 se publicaron las primeras Constituciones de la Compañía de María. Tras unos años complicados en la organización y liderazgo de la Compañía, falleció en Burdeos el 22 de enero de 1850. Su espíritu continúa vivo en muchos hombres y mujeres, que en muchos países del mundo forman parte de LA FAMILIA MARIANISTA. |
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| La
"Familia Marianista" está formada por religiosos, religiosas
y laicos que unidos trabajan en colegios, universidades, parroquias,
centros de promoción social, casas de oración... |
Organizados en comunidades de religiosos y de laicos, cada uno desde su
vocación particular, respetando las diferentes profesiones y ocupaciones,
siempre con espíritu de misión e inspirados por la figura de María, aspiran
hoy, como lo hiciera el Fundador en su época, a colaborar con el resto de la
Iglesia en su trabajo de anunciar el Evangelio. Los religiosos marianistas están distribuidos por todo el mundo, y trabajan activamente en los siguientes países: |
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| En 1973 el Papa Pablo VI declaró que: "El siervo de Dios Guillermo-José Chaminade practicó en grado heroico las virtudes". Es la fórmula que utiliza la jerarquía de la Iglesia para proponernos modelos de identificación que nos ayuden a vivir el Evangelio. | |
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| El 3 de
septiembre del año 2000 el Papa Juan Pablo II declaró Beato al P.
Guillermo-José Chaminade. En la ceremonia dijo:
“La beatificación de
Guillermo-José Chaminade, fundador de los marianistas, recuerda a los
fieles que deben inventar sin cesar modos nuevos de ser testigos de la
fe, sobre todo para llegar a quienes se hallan alejados de la Iglesia y
carecen de los medios habituales para conocer a Cristo. (...) Su
devoción filial a María le ayudó a mantener la paz interior en todas
las circunstancias... Su solicitud por la educación humana, moral y
religiosa es una invitación a toda la Iglesia a prestar una atención renovada a la juventud, que necesita a la vez educadores y testigos para volverse al Señor y participar en la misión de la Iglesia”. |
En
la actualidad la FAMILIA MARIANISTA trabaja en España entregada en su
misión en muchas actividades y lugares. Para gestionar su organización está dividida en dos Administraciones Provinciales. |
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