Terminamos estas páginas con un soneto escrito en su memoria por el P. José Luis Martínez, que refleja el aprecio por D. Vicente que todos compartimos.
Siempre fuiste, Vicente, hombre entregado,
con una entrega fiel y verdadera,
siempre entrañable, amorosa, entera,
de tu noble misión enamorado.
Si algún niño llegaba algo atrasado,
le dabas suave azote en la culera
que obligábale a dar leve carrera:
"demonio de chiquillo", -manso enfado.
De cuatro cuarterones Marianista,
Tu espíritu marial, hondo y sentido,
Ha sido, sin dudar, tu gran conquista;
Vocación e ideal que hoy ves cumplido.
Y algo queda patente a nuestra vista:
¡que sabías querer y eras querido¡